Desde finales de los años 1990, la educación bilingüe en Perú ha entrado en una fase de experimentación. Todavía es difícil evaluar el impacto sobre los hablantes. Esta educación enfrenta muchas dificultades, porque los manuales están pensados en español, son difícilmente comprensibles para los niños y están llenos de neologismos. Les actitudes lingüísticas de los educadores son bastante negativas. La educación avanza pero encuentra dificultades.
César Itier argumenta que esta educación debería ser desarrollada sobre todo en las regiones rurales, en las zonas donde predomina el bilingüismo. Muchos padres de estudiantes piensan que este sistema no es verdaderamente "intercultural" en la medida que los niños de los ciudades no aprenden el quechua.