Francesc Queixalós señala que aunque se mantienen cifras altas de hablantes de algunas lenguas amerindias, en términos relativos ellas están perdiendo terreno. El explica que aunque el Quechua es hablado actualmente por cerca de diez millones de personas, eso no significa que sea una lengua fuerte, al contrario es una lengua que se ha debilitado pues en un siglo ha pasado de ser hablada por dos tercios de los habitantes de Perú a ser hablada por un quinto de ellos. Otro ejemplo de una lengua con una cantidad importante de locutores es la Maya, que cuenta con entre cuatro y seis millones de hablantes; existen otras con centenas de miles de hablantes. Pero en cambio hay otras lenguas en América del Sur con muy pocos hablantes (incluso una con siete hablantes y otra con uno solo) que desaparecerán cuando el último de ellos muera. En Amazonía, el promedio de hablantes por cada lengua es de cien. El concluye que América interesa mucho a los lingüistas porque es diversa, porque en ella hay rasgos originales y porque ha sido muy poco estudiada, debido a las dificultades de acceso a esta región.